
Los ciudadanos de Camajuaní, y en particular los residentes de nuestro circuito, manifestamos nuestra profunda inconformidad ante la pésima gestión de los servicios básicos de agua y electricidad. La falta de coordinación entre ambos sistemas provoca que, cuando llega el agua a los hogares, no haya electricidad para bombearla o almacenarla, y viceversa. Esta situación se traduce en una privación constante de un recurso vital.
El reciente colapso del sistema electroenergético nacional, sumado a la crisis de la agroindustria azucarera, son pruebas irrefutables de una administración deficiente y negligente. La falta de mantenimiento programado, la ausencia de inversiones prioritarias y la desviación de recursos hacia propaganda, festivales y viajes políticos, en lugar de garantizar servicios esenciales, constituyen una irresponsabilidad inadmisible.
En nuestro circuito, el agua apenas se suministró por 20 minutos, lo que resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas de cualquier familia. Surge la legítima pregunta: ¿a dónde fue distribuida el agua que nos correspondía? La percepción generalizada es que los recursos se manipulan y se monetizan para cubrir déficits salariales, en detrimento del pueblo trabajador.
Exigimos transparencia en la distribución del agua, un plan real de mantenimiento y coordinación entre los sistemas de abasto, y que se prioricen las necesidades vitales de la población por encima de intereses políticos o propagandísticos. El pueblo merece respeto y soluciones concretas, no excusas ni discursos vacíos.